Category Archives: cambio climático

Tormentas de Verano y Cultivos Vegetales

Tormenta pasando cerca del suelo

 

Las tormentas de Verano como clima extremo y su perjuicio sobre Vegetales es un aspecto cada vez más protagonista en la medida que se extrema el clima.

 

En Verano se producen alteraciones del clima muy señaladas a causa de las temperaturas elevadas.

Se produce de esta manera un contraste muy grande de temperaturas de modo que a la vez produce cambios en el agua.

En esta estación es muy frecuente ver como regiones templadas cercanas al mar Mediterráneo sufren estas variaciones encontrando el agua de ríos y lagunas muy calientes con medias cercanas a los treinta grados frente al granizo por debajo de cero grados encontrado tras caer una tormenta.

Hace un par de semanas lo hemos podido observar con detalle, como de repente de los cerca de 43 grados hemos pasado a los 18 grados por un ciclo de tormentas que estuvieron sobrepasando la península durante dos días.

Así, de la primera ola de calor de finales de primavera hemos pasado a un mes de Julio de los más fríos que se tiene constancia, computando sus primeros diez días, con un tiempo más propio de la primavera que del verano.

 

Y también hemos visto como este ciclo de tormentas por una parte refrescó el ambiente, pero también produjo miles de rayos y relámpagos, vientos localizados muy fuertes, y muchísimo granizo, un granizo del tamaño de una cereza grande que por donde pasaba producía daños materiales y sobre las cosechas, arrasándolo todo a su paso.

 

 

Proceso de generación de Tormentas

Unos años antes u otros después, la temperatura de la estación del Verano comienza a elevarse.

Cada día la tierra se va calentando más y se establece una temperatura media en el suelo que es difícil de variar hasta que los días son ya más cortos, cerca del Otoño.

Todos los días con Sol se reafirma la temperatura media que es cada vez más alta. Esta temperatura aumenta según avanza el día, y aumenta a la vez la evaporación de agua en suelos, cursos y acumulaciones de agua.

El vapor de agua, a medida que avanza la tarde, alcanza cada vez una altura mayor originando nubes. Estas nubes se van juntando y aumentando de densidad en movimientos cada vez más acelerados de desarrollo tormentoso.

El más conocido es aquel con forma de Yunque. La nube sufre un desarrollo por evaporación muy fuerte en la base que es desde donde se alimenta situada sobre los 2.000 metros, y se produce un crecimiento visible de su parte superior en formas redondeadas que al alcanzar una cierta cota cercana a las 8.000 metros se aplana debido a la presión existente no teniendo otra salida que la de crecer hacia los lados.

Al precipitar el agua que contiene lo suele hacer de manera brusca, por la tarde ya avanzada, incluyendo en muchos casos el comienzo de la noche.

Así se produce una bajada de temperatura desde los 36 o más de 40 grados hasta los 18 debido a la caída del agua que es parte de esa nube. Unido al viento que se produce una sensación térmica de frío aun mayor.

 

Al caer el agua sobre un suelo tan caliente, en principio se vuelve a evaporar de nuevo al instante originando una enorme humedad caliente y agobiante. Después, el agua que sigue cayendo refrigera todo bastante.

 

La bajada de temperatura por la caída del Sol permite que la tormenta deje de crecer y finalmente se estanque disipándose por lo general al final de la tarde y noche.

 

En el proceso tormentoso existen muchas variaciones entre las que está presente la tormenta eléctrica. Para ampliar la información sobre tormentas se puede visitar el enlace:

http://www.aguadul.com/tormentas

 

Hojas, Rama, y Frutos rotos por la caída de Granizo

 

El daño de las Tormentas

Pero la tormenta es posible que sea mayor en tamaño por mayor temperatura y acumulación de agua cercana. En este caso se producen unos vientos muy violentos que suelen producir daños enormes en vegetación y cultivos.

También produce grandes daños materiales en poblaciones e infraestructuras a su paso.

 

Los elementos que son más perjudiciales para los cultivos serán en un principio la caída de granizo, después el viento, la caída de agua elevada, y la diferencia extrema de temperatura.

 

El granizo se produce cuando las gotas que por condensación van cayendo atraviesan capas de la atmósfera con temperaturas bajo cero.

Así estas gotas de agua líquida caen sobre las primeras que se hielan, haciendo cada vez más grandes esferas de hielo que crecen en anillos de modo concéntrico y que caen violentamente a gran velocidad sobre el suelo desde una altura de más de 2000 metros.

 

Si en el suelo hay cultivos los mismos se verán dañados por roturas de tallos y ramas, perforación de hojas, y destrucción de frutos y flores. Es como si una lluvia de proyectiles impactara sobre esas plantas, destruyendo en su totalidad la zona afectada.

 

Los daños serán de mayor o menor grado dependiendo del tipo de cultivo. En este sentido en relación a las hojas, los árboles de hoja perenne como Olivos o Coníferas, se verán menos afectados por dichos impactos debido a que sus hojas presentan una superficie reducida y estrecha.

 

Granizo con capas concéntricas visibles en su formación

 

La cosa es bien distinta cuando se trata de árboles de hoja caduca y más grandes como por ejemplo una Catalpa, la cuál produce hojas de gran superficie de más de treinta centímetros.

A parte de la prácticamente destrucción de la totalidad de la hoja, obliga al vegetal a producir nuevas hojas, que ya serán de menor tamaño y además tardarán un tiempo en salir, eso si después de los impactos sobreviven los troncos y tallos. Esto perjudica claramente al vegetal.

En el caso de cultivos como lechugas o tomates dependerá mucho de si esta caída de granizo se produce en plena temporada de producción de frutos o bien si es al comienzo o finales. En cualquier caso los daños serán cuantiosos.

También se producen daños por la acumulación de este hielo caído al suelo junto a cultivos. Con frecuencia este hielo sepulta las plantas más pequeñas. Y las que son mayores terminan rompiendo sus tallos por helada ya que pueden pasar más de 24 horas hasta que este hielo halla desaparecido totalmente.

 

 

Después en orden de daños estaría el viento.

 

En el caso del viento los daños se producen por la virulencia de la tormenta y las diferencias de presión que ejerce a su paso por el territorio.

Aquí, también se producen en el mismo orden anteriormente descrito, daños en las hojas, aunque quién más sufren son las estructuras grandes y más rígidas. Es el caso de ramas y troncos de árboles y arbustos.

Si el viento es localmente muy fuerte y se concentra en pequeños puntos, es capaz de ejercer una presión enorme que arranque y tumbe dichas especies.

Este viento a parte de local puede ocupar grandes extensiones de modo que se vean afectadas todas las especies de una amplia región y puede durar sólo media hora al paso de cada tormenta.

Pero pueden ser varias tormentas las que pasen por una zona, según los vientos, en una misma tarde.

 

En cualquier caso, se produce una afectación total sobre la fauna que es incluso más dramática en época de cría.

 

Si ya en estas condiciones lo tienen difícil los adultos, una tormenta puede mermar bastante las poblaciones sobre todo cuando se trata de pequeñas aves que se crían en nidos sobre árboles.

 

Aguacero sobre Vegetación

 

En tercer lugar la caída de agua elevada es un problema grande para los vegetales.

El agua es necesaria para las plantas, pero si les llega de manera extrema, por una parte producirá deslizamientos de tierra y por tanto su arranque del suelo.

Y por otro lado cuando se trate, como antes, de plantas de hojas grandes y blandas, éstas al empaparse en exceso, y junto al viento, pueden golpearse contra otros objetos o los mismos vegetales próximos de manera que se desprendan parte de los mismos.

Si la acumulación de agua se prolonga, el vegetal, según de cuál hablemos, podría pudrirse.

 

Cuando un vegetal es afectado, después de los primeros daños hay multitud de insectos que aprovechan para introducirse en el mismo, bien en sus hojas o frutos, para alimentarse, acabando con ese fruto u hoja dañadas.

 

También afecta a la Fauna en donde si son crías muy pequeñas puede enfermarlas por baja temperatura al permanecer mucho tiempo mojadas.

Y también afecta a las crías de nidos en las zonas de rivera en donde a parte del viento, una crecida de las aguas resulta igualmente peligrosa.

Por último la diferencia extrema de temperatura es uno de los daños que no se suele considerar porque es casi invisible cuando se produce.

La temperatura extrema afecta al rendimiento de una planta tanto por ser muy fría como por ser demasiado caliente.

Si llega a producirse la helada será soportable para plantas leñosas. No será así en aquellas con hojas caducas. De producirse fuera de las estaciones previstas, origina quemaduras totales o parciales en la hoja y después su pérdida.

Si por el contrario es un calor muy alto y la planta no puede soportarlo, muy seguramente se produzcan daños idénticos pero por calor, con un resultado idéntico.

 

Esto problema se puede consultar en: http://www.jardinesdesemiramis.com/protegetusplantasdecalorinas

 

Y sin llegar a los extremos, el estar la planta muy próxima a esos valores, producen una fatiga en la misma que acortará su vida y rendimiento, y por tanto su envejecimiento prematuro en hojas y conjunto general del organismo.

Unas hojas dañadas resta eficacia a la fijación de carbono y a la incorporación de nutrientes, la producción de frutos y flores, teniendo de este modo menor ventaja en crecimiento y propagación respecto de otras especies.

 

Bolas de Granizo tras la Tormenta

 

Medidas de Protección

Así, como se ha narrado antes, las tormentas en general originan con frecuencia daños imprevisibles.

 

En lo concerniente al cuidado de nuestras plantas podemos situar sobre las mismas, si es un pequeño jardín o bien un patio o una terraza, una pequeña malla de tela.

 

Con esta protección conseguiremos dos cosas, primero, suavizar el impacto del Sol directo sobre nuestros pequeños arbolitos y plantas pequeñas, reduciendo de paso su evaporación y daños en hojas, y en segundo lugar, evitar la caída de granizo, lluvia extrema, así como otros objetos sobre las mismas.

 

Dicha malla permite una circulación del viento constante de modo que ni corre riesgo la instalación ni la oxigenación del espacio ya que está abierto por los laterales.

 

En algunos casos, según la configuración del lugar, puede colocarse adicionalmente una malla a modo de pared frontal en uno o dos lados si es el caso de entrada de vientos muy grande o Sol muy directo. En cualquier caso, los otros dos lados de dicha estructura permanecerán siempre abiertos.

Existen también para plantas más delicadas que conviven en un sistema semi-exterior de estructuras más rígidas de invernadero.

Aquí, se produce un intercambio de aire y temperatura con el exterior mediante unos mecanismos que mueven el techo y que consiguen las ventajas antes mencionadas.

Estos invernaderos pueden ser de pequeñas dimensiones para un uso más doméstico o bien ser estructuras más rígidas y complejas.

Cualquiera de las opciones de protección son válidas. También es posible que se nos ocurran otras soluciones.

De todos modos, teniendo un conocimiento sobre el tiempo atmosférico que se producirá y una precauciones mínimas, podremos tener un hermoso jardín dándole así los mejores cuidados.

 

Tormenta de desarrollo Vertical

 

autor del artículo:

Jesús Pablo Alonso García

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Protege tus Plantas de Calorinas Anticipadas

Protege tus Plantas de Calorinas Anticipadas

 

El Sol en Abril en el Centro Peninsular

 

Antecedentes de meteorología

Cada año es meteorológicamente distinto. Unos años son más cálidos hacia el final del verano prolongándose durante todo el Otoño.

En otros casos como este año 2017 el calor empezó muchísimo antes que años anteriores.

Hace dos años en 2015 hubo una ola de calor que afectó a España durante mes y medio. Se centró en los meses de julio y agosto de manera que fueron muy habituales los casi 44 grados en varios puntos de la Península, sobre todo en la zona central y Sur.

Desde el punto de vista del confort y la salud, lo peor fue que durante la noche era muy común estar a entre 37 y 40 grados, lo cual influyó muy negativamente en el estado de salud de las personas al impedir su sueño y normal descanso.

Esa situación sí se había visto antes pero durante más de un mes seguido no.

Igualmente que en 2014 el frío tardó en llegar de manera que hacía calor en el mes de octubre y una temperatura muy templada en noviembre.

En estos últimos tres años fue habitual observar como los ciclos de crecimiento de las plantas sufrieron cambios y alteraciones impropias de su estación

En este sentido era común disfrutar de la floración de fresas hasta bien entrado el mes de Diciembre lo cuál no ocurría por lo general cuando se llegaba al mes de octubre.

En esos años hubo árboles que prácticamente no perdieron sus hojas las cuales sólo cayeron cuando salieron las nuevas. Para el árbol es como si hubiese vivido una primavera muy calurosa constante.

La tendencia que se observa es la del recorte en la duración de las estaciones de Otoño y Primavera.

 

Hoja de Haya con daños por temperatura alta

 

De modo que se presenta un Verano cada vez más largo que se anticipa y que tarda en finalizar. Por otro un Invierno que tarda en llegar y que se observa generalmente como más cálido de lo normal.

Es innegable que el clima se calienta. Esto no es un dato únicamente peninsular sino que es la tendencia planetaria de manera que predominan olas de calor con enormes sequías y numerosos incendios, seguido de olas de frío que dejan nevadas de record.

En este año 2017 hubo olas de frío en Enero y Marzo. Ha nevado en varias ocasiones pero durante apenas una semana de seguido. En general la temperatura global en la península ha sido templada.

También hubo fríos en Noviembre y Diciembre del año pasado, pero igualmente fueron de corta duración.

Lo más inusual que se está viviendo este año es la alta temperatura que se está sufriendo casi antes de finalizado el invierno.

De las pequeñas olas de frío se ha pasado a un tiempo muy cálido. Esto se produjo a saltos y ha creado un poco de confusión en los ciclos naturales vegetales

La primavera se adelantó un poco lo cuál ocurre, como se mencionó antes, desde hace varios años.

 

Su influencia sobre las plantas

Hojas de Roble con daños por temperatura alta

 

Así este año las plantas en general han despertado de su letargo pero cuando lo han hecho en al menos tres ocasiones, este crecimiento en primeras fases fue interrumpido por el frío que fue esporádico pero lo suficientemente dañino para desajustar esos ciclos vegetales.

De este modo, cuando las plantas, ya por el número de horas solares creciente, comenzaron de manera imparable a echar sus primeras hojas y flores, llegó de modo inesperado un clima demasiado caluroso y sobre todo seco que produjo daños en las hojas aun muy tiernas y débiles

En el caso de plantas caduciformes, la sequedad del ambiente y el calor elevado hacen que varios sectores de sus pequeñas hojas no lo aguanten, de manera que sus vasos y nerviaciones para conducir el agua y nutrientes queden obstruidos, ocurriendo a continuación la perdida parcial o tal vez total de la hoja.

 

Hoja de Roble Melojo con daños por temperatura

 

La sequedad se manifiesta en los extremos de la hoja que al mismo tiempo que son un poco más finos, son la zona que más tiempo tarda en hidratarse.

En fases de crecimiento tempranas esto es como mutilar su progreso. Si las hojas no se desarrollan del todo, la planta no crecerá completa

En siguientes fases, tal vez en el siguiente mes y medio, puede echar de nuevo otras hojas de apoyo, pero si el calor ha subido en proporción al mes estacional que en realidad no le corresponde, es muy posible que ocurra lo mismo, es decir, que se pierdan hojas nuevas o gran parte de sus sectores.

La propia planta lleva un registro de todos estos cambios y evoluciones y actúa en consecuencia y reacción a los nuevos sucesos y acontecimientos

 

Tres fases de Autoprotección

Si las condiciones para la vida son poco viables, para su protección, la planta sigue de modo sistemático tres pasos para su supervivencia:

En un primer paso, encorvará sus hojas para reducir al máximo su exposición solar.

En segundo lugar, si aun así sigue siendo muy elevada, estas hojas tienen la habilidad de colocarse al revés por la cara opuesta que es donde menos sensores de luz hay y por tanto esta cara más opaca permite a la superficie más sensible situarse en sombra.

Esta reacción puede ser de dos maneras, girando la hoja en rotación o bien variando su ángulo hacia el Sol elevando el pequeño tallo hasta colocarlo casi totalmente vertical.

Y por último, su tercer y último paso consiste en “perder la hoja”.

 

Roble que ha perdido sus hojas en Julio por el calor elevado

 

Cuando las condiciones no son compatibles con el sistema de hidratación de la planta por falta de riego o, en este caso, por calor extremo, la planta se deshace de sus hojas conservando su máxima hidratación en la raíz y tronco.

Una vez que las condiciones mejoran, lo que puede tardar en ocurrir varios días y semanas, la planta de nuevo produce nuevas hojas

 

Roble con “segundas hojas nuevas”

 

Estas hojas al ser nuevas, pueden durar más tiempo de manera que siguen nutriendo al vegetal hasta bien entrado el invierno ya que dichas hojas siendo jóvenes, tienen una capacidad prolongada de vivir.

Así haciendo cuentas, los nutrientes incorporados son los mismos tanto si hay problemas y dificultades como si no los hay.

La planta siempre se trata de adaptar a los cambios que sufre

También destacar que estos organismos poseen una memoria y registro interno de todos estos sucesos.

Es como si llevaran un reloj dentro que les indica para la siguiente vez cómo adaptarse un poco mejor, sacar partido de la situación y evolucionar

 

Nuestras Plantas en nuestro entorno

Si se trata de plantas de jardín y otras domésticas, lo que podemos hacer es mantener en estas plantas una hidratación constante para que se autorregulen.

 

Plantas sobre suelo cerámico

 

En relación a sus hojas es posible dotar a nuestro espacio vegetal, si es el caso de un invernadero, de humidificadores que varias veces al día creen una atmósfera de humedad idónea para su vida.

Si se trata de plantas de interior se pueden usar humidificadores domésticos. En el caso de jardines de exterior hay otras soluciones que van desde los sistemas de auto riego a los nebulizadores y atomizadores de agua los cuáles se distribuyen por el espacio.

También mencionar que cuántas más plantas tengamos agrupadas, más humedad concentrada habrá. Las plantas cuando están unas cerca de otras, en conjunto crean un microclima de modo que los árboles se rodean de arbustos y estos a su vez de plantas menores como el suelo tipo césped.

Así todo el conjunto mantiene una humedad muy superior a la que podría tener un pequeño conjunto aislado sobre un suelo por ejemplo de cemento o cerámica.

La irradiación del sol sobre este tipo de suelo es total y eleva su temperatura muchísimo de manera que dicho suelo sigue irradiando calor incluso horas después de que el Sol ya se ha ocultado.

Una planta en este entorno no sobrevive. Incluso en invierno este suelo extrema tanto el clima que no hace más que producir daños en el vegetal.

Lo mejor es un suelo natural de tierra que deberá estar algo húmeda, y si es cubierto de hierba o césped mucho mejor

 

Suelo natural

 

Si escogemos diseños modernos acordes a un espacio abierto como áticos, terrazas amplias o un jardín urbano, será posible alternar dichos modelos con materiales más amables como la madera y el bambú muy presentes en una casa de campo.

En estos casos al ser materiales de origen vegetal, su comportamiento será muy parecido al suelo natural.

Otra posibilidad es la de cubrir suelos de cemento y cerámicos con corteza de árbol, fibra de coco y o gravilla volcánica. Son tres elementos fabulosos para retener la humedad de nuestras plantas así como para mejorar la estética de nuestra vivienda en las zonas anexas al edificio.

 

Conclusiones

No obstante, según lo comentado párrafos atrás acerca del clima, todas las adaptaciones al cambio tienen un límite, en las Plantas y en el Hombre. Si los cambios son muy bruscos y extremos podría sobrevenir alguna clase de desastre a nivel ambiental y por tanto alimentario.

Vivimos en un sistema ambiental cerrado que es el Planeta Tierra, y todos los cambios que en él se producen afectan al conjunto de seres vivos que lo habitan.

También para no alarmarnos saber que en el pasado hubo períodos de sequías enormes, unas recientemente y otras producidas en la antigüedad, y también hubo décadas con tiempos demasiado cálidos y otras con fríos muy intensos igualmente dañinos que comprometieron la vida.

Por eso, esta situación no es nueva. Lo único que hay que prestar atención es al modo en que abordarlo mediante una gestión sostenible de recursos y mediante sistemas de información que permitan una anticipación suficiente

 

autor del artículo:

Jesús Pablo Alonso García

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Flores en el Desierto

Flores Desérticas

 

floresDesierto

 

Estamos acostumbrados a pensar en la floración de las plantas como un hecho exclusivo de las plantas mediterráneas, y nos choca un poco encontrarnos con plantas que florecen bajo un frío intenso o un calor abrasador

En este caso me referiré a las plantas desérticas. Algunas pasan todo el año de manera inadvertida creciendo sus hojas o prolongando sus tallos, y tal vez en algunos casos creando a su alrededor pequeñas colonias replicando esas mismas estructuras.

Sin embargo, con las últimas lunas de invierno y las primeras de primavera comienza la floración de plantas que hasta ese momento parecían sólo ofrecer el color verdoso de sus hojas.

En unos casos crece desde la base o desde el centro de sus hojas un tallo largo que de manera arbolada produce una cascada de flores que se abren de modo descendente.

Otras veces esas flores salen de entre las espinas de la cactacea y producen flores de distinto colorido.

Y en otros casos su floración se produce de manera similar a la de las plantas habituales de modo que en la prolongación de las nuevas hojas se desarrollan delicadas estructuras que terminan generando pétalos de color.

Por lo general los colores más frecuentes son el amarillo, rosado y anaranjado.

En unos casos, si la planta lo permite, dará un fruto que a veces es comestible. Uno de los ejemplos más cercanos lo podemos encontrar en las Chumberas en dónde antes de que crezca el fruto aparece una flor enorme de color amarillo o bien naranja con unos pétalos grandes.

Estas flores sirven de alimento a especies que se nutren de su néctar lo cuál favorece a su vez a la polinización de la misma.

 

cardo

 

Las fechas en las que se produce esta floración a finales de invierno y primeros de primavera es debido a que más adelante las condiciones de supervivencia son muy duras y no sería posible que sus flores sobrevivieran un solo día. Por eso se produce en un momento de clima más favorable.

De todos modos muchas veces depende del clima propio en dónde crecen estas plantas y de los microclimas a los que están sometidas.

Existen por todo el planeta desiertos de todo tipo. Unos son arenosos sin apenas sombras, otros son rocosos, existen desiertos helados en lo alto de macizos montañosos, y desiertos al pie de vergeles y oasis.

En toda esta variedad de desiertos las plantas desérticas han sabido desarrollar mecanismos de ahorro de agua y modos de alcanzarla mediante sus raíces por muy lejos que ésta esté. Un ejemplo de este tipo de supervivencia lo ofrece el Lentisco, una planta con tallos gruesos como una zarza, todo lleno de espinas largas y muy duras para protegerse de predadores, donde sus raíces alcanzan más de ochenta metros de profundidad.

Esto permite a esta planta aprovechar el agua del subsuelo y acuíferos que se llenaron con las aguas que cayeron de modo torrencial y se depositan en este lugar según la geología del terreno.

Así, con este aporte de agua, el Lentisco puede garantizarse un crecimiento continuado ofreciendo una floración regular cuando llega la estación del año adecuada.

Otro ejemplo es el del Abrojo o Cardo el cuál, está bajo tierra durante un año acumulando reservas de agua y nutrientes. Crea un sistema de raíz que retiene estos recursos de manera que cuando dispone de los mismos en cantidad suficiente, lo cuál ocurre cada dos años, crece, aprovechando la llegada de la primavera, por lo general en el mes de marzo o abril, construyendo un tallo cada vez más largo y grueso que puede alcanzar más de dos metros de altura.

Finalmente, en sus extremos, aparecen flores de color violeta que atraen a toda clase de insectos y pequeñas aves.

Lo más sorprendente de este proceso es que aunque ya en ese momento en el que inicia su crecimiento no hubiese lluvias o aporte de agua, su desarrollo sería el mismo ya que depende de sus reservas acumuladas en el último año y medio para garantizarse una floración a los dos años.

Son estos algunos ejemplos de cómo las plantas del desierto han ideado mecanismos de supervivencia para adaptarse a un entorno duro sin perder sin embargo su belleza natural y logrando competir en floración con las demás plantas que viven en entornos más amables.

 

chumbera_flores

 

 

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Jesús Pablo Alonso García

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Perenne

Perenne

hojasRoble_perenne

 

No es frecuente verlo pero algún año ocurre que uno se para a observar pequeños árboles que en lugar de perder todas sus hojas, conservan algunas durante todo el año.

Lo habitual es que estos árboles pierdan sus hojas totalmente cuando llega el invierno. Caen algunas de sus hojas, con la llegada del otoño y en el invierno, debido a la escasez de luz, la corta duración del día y las bajas temperaturas.

En este caso, ocurre alguna vez, por ejemplo, con el roble, que si el invierno no ha sido muy severo y además está esta especie en un lugar resguardado, alguna de sus ramas puede conservar alguna de sus hojas las cuales están activas todo el año. En lo relativo a ese tallo, se mantiene una actividad lenta pero continua mientras esas hojas realizan una fotosíntesis lenta, con un color verdoso apagado y claro, llevando una actividad latente, mucho más lenta que en el resto del año.

Sorprende observar como estos árboles tienen algunas hojas mientras los que están cercanos no conservan ninguna.

Existen árboles de hoja caduca y hoja perenne. Los de hoja caduca se preparan para el invierno dejando caer sus hojas y sellando esos orificios para la llegada de la siguiente estación de primavera, por donde saldrán de nuevo sus yemas que darán paso a las hojas nuevas.

En los árboles de hoja perenne sucede que sus hojas tienen un tiempo de vida determinado y se van cayendo durante todo el año de manera que su espacio es ocupado por hojas nuevas.

Pero en el reino vegetal no todo es una regla exacta para todas las especies. En otoño e invierno lo cierto es que se produce una mayor cantidad de hojas secas entre estas especies de hoja perenne.

En otros casos nos encontramos con que algunas especies dejan sus hojas con un color verde oscuro casi de color azulado e incluso marrón llegando a parecer  totalmente secas. Sólo tienen algunas secciones con un color más vivo pero por lo general en su conjunto estas plantas parecen casi completamente dormidas. Es el caso de las Tuyas y Juníperos rastreros entre otras.

De este modo para explicar esa hibernación debemos saber primero de qué especie se trata y en qué lugar geográfico se encuentra dentro del planeta. Las regiones climáticas y la duración de los días tendrán una profunda influencia en el comportamiento de estas especies arbóreas.

No obstante hay especies de árboles que se han adaptado a climas concretos durante miles de años y de ser especies perennes pasaron a ser de hoja caduca o viceversa. Es el caso, por ejemplo, de una especie de roble situado en Asia el cuál mantiene sus hojas durante todo el año.

En los bosques europeos y americanos, algún año suave, es frecuente ver en zonas de abrigo cómo algunos árboles conservan algunas hojas durante todo el año.

Las plantas de un modo u otro tienen memoria y van registrando todos esos cambios de manera que si en algún momento el clima cambiase mucho, tal vez, podría ocurrir que algunas especies pasasen, de manera progresiva, a ser de hoja perenne.

La naturaleza en su conjunto no deja de sorprendernos por los cambios tan lentos que genera en una escala de tiempo muy larga comparada con nuestras vidas y nuestras generaciones humanas, en sí, mucho más rápidas, pero que conviven desde siempre, entendiendo siempre como los últimos doscientos milenios, nada más y nada menos, un tiempo muy breve para el reino vegetal y todo un hecho ancestral para nosotros como especie humana.

 

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Jesús Pablo Alonso García

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Flor de Romero en Enero

Flor de Romero en Enero

 

florRomero

 

Hace unos días apareció la primera “flor de romero” de este año.

Es una flor pequeña y delicada, de color violeta. Ha salido por la luz que ya hay a diario a pesar de que esté nublado o haga frío.

Sus flores se llevan mejor con el tiempo cálido y fresco a la vez. Por eso sobre todo aparecen en la primavera desde febrero hasta mayo, y después en octubre.

Las calorinas no le sientan bien y es por eso por lo que en cuanto hace más de treinta grados, la flor comienza a secarse, y se marchita.

La aparición de estas flores es un indicador del inicio en la incipiente aparición de insectos los cuáles se alimentarán de su néctar.

Toda suerte de abejas, moscas y otros insectos, a la vez que se alimentan de ese néctar, polinizarán, según avanza la estación, todas las plantas florales que surgen.

En octubre además favorecen la alimentación de mariposas y polillas de otoño.

No obstante, la aparición de estas flores es cada vez más temprano.

En diciembre aparecieron ya las primeras margaritas, otra vez unas semanas antes.

Debido al cambio de estaciones y las variaciones de clima que sufrimos hace no demasiado, ocurre que muchas especies no hibernan. Los climas suaves que tenemos producen pocas heladas y clima frío de corta duración.

Eso lleva a la vez a la floración prematura o continuada de especies que sustentan a esos insectos, y por tanto a aves que en muchos casos no migran.

Así, por una parte es bonito ver cómo aparecen flores que anuncian la llegada de la primavera pero por otro lado no es una señal habitual ya que apenas hemos tenido invierno aunque aún quedan dos meses de estación.

También puede ocurrir que el invierno se alargue como en otros años en donde hizo tiempo fresco hasta bien entrado el mes de Julio. O bien pudiera suceder que haga calor temprano igual que sucedió el año pasado comenzando la primavera a mediados de febrero que encadenó con un verano que casi ha llegado al mes de noviembre pasado.

El tiempo es siempre cambiante y no sigue unas reglas fijas. Depende de cada año y de las inercias de años anteriores, a parte de su relación con el resto de clima planetario y los cambios que se producen en la actualidad.

La naturaleza se rige por la única regla que es “la supervivencia”. Se adapta a los cambios según estos aparecen empleando los mecanismos necesarios y suficientes para tener éxito y sobrevivir.

 

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Jesús Pablo Alonso García

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Cambios de Tiempo y Cambio Climático

Cambios de Tiempo y Cambio Climático

 

fresas_enero

 

Este otoño pasado del año 2015 casi no se ha producido. En su lugar hubo un verano más largo y después un verano más fresquito, sin lluvia, sin viento, sin frío, sin nieve, y sin heladas.

Después, el invierno tampoco llegó. En su lugar hubo un otoño cálido con mañanas en las que hacía algo de fresco pero que en realidad, cuando salía el sol, al sol, hacía calor.

Finalmente, ya en el invierno recién estrenado de 2016 comenzó lloviendo algo, haciendo un frío propio del otoño y las primeras nieves al fin cubriendo las cumbres altas de la Sierra de Guadarrama.

Hoy hace mucho viento, igual que los dos días anteriores, con nubes que pasan a toda prisa.

Primero este viento fue algo helado por las primeras nieves caídas en la montaña cercana a Madrid, y ya hoy templado, primaveral, con alguna granizada puntual y chubascos caprichosos, reafirmó un invierno por el momento muy cálido.

No sé en qué estación estamos ya en realidad. Parece que vamos camino a una primavera con un invierno que no se ha producido, desde un otoño que se instala aquí en medio de este invierno veraniego, que debió ser en octubre.

Puede que cuando llegue el tiempo de primavera se produzca como ya ocurrió otras veces, un invierno prolongado hasta el mes de Mayo o incluso Junio, todo lo contrario del pasado año en donde la primavera veraniega comenzó en el mes de Febrero y casi aún no ha terminado.

Hace dos años en medio de Agosto había que ponerse una rebeca hasta bien pasado el medio día todo lo contrario que las calorinas de hace tres años y sobre todo los excesivos calores de este año pasado con un verano que ha parecido eterno.

Sigo sin saber qué nos espera después, pero ya lleva cambiando el clima bastante tiempo y tal vez nos acerquemos a un nuevo modelo de estaciones a nivel planetario debido a las modificaciones en el clima que hemos, parece ser, producido.

Cierto es que en el pasado se produjeron cambios también anómalos, incluso anteriores a estas modificaciones del clima por la influencia industrial del hombre. Esos cambios se reflejan en la anterior centuria en por ejemplo un río del norte de España, en Galicia, el río Miño, que tal fue la sequía que hubo aquel año, que se secó.

También se pueden contemplar varios lienzos pintados a partir del siglo XVI del río Támesis en Londres donde se celebraban ferias sobre su superficie helada con regularidad.

Al margen de la influencia de las actividades del hombre sobre el clima, parece existir una tendencia prolongada hacia períodos más fríos y más cálidos de manera rotativa, en ciclos de varios siglos, y ahora nos encontramos en uno de esos ciclos sólo que tiende hacia la parte más cálida.

Prueba de ello es que en unas macetitas sigo teniendo fresas. No son de la misma calidad que las del mes de Mayo, pero son dulces y lentamente siguen saliendo y cuajando la flor. Al menos hasta que llegaron estas últimas lluvias.

 

fresas_enero2

 

Pero no deja de sorprender que tengamos fresas en el mes de Diciembre y aún más en Enero. Si esto era raro en el mes de Noviembre del año pasado, ahora más aún.

Lo que parece ocurrir sobre todo, al margen de las medidas que realizamos, es que hacemos cuentas sobre el tiempo ocurrido en los últimos dos o cinco años, y tratamos de realizar pronósticos en base a estos datos para averiguar qué ocurrirá en el futuro.

No obstante, lo más sensato es observar con objetividad lo que ocurre, lo que ha ocurrido y poner esos datos en perspectiva global para decidir si es algo normal y si no lo es averiguar sus causas para ponerlo remedio y corregirlo.

 

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Jesús Pablo Alonso García

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desarrollo sostenible

Desarrollo Sostenible

 

El desarrollo sostenible es bien simple de entender pero difícil de realizar.

En el fondo de este asunto está la humanidad en relación a las demás personas. Y por humanidad se entiende a ese conjunto de individuos que viven en este planeta agrupados en distintos sectores y poblaciones, que se rigen por un principio vital de existencia y desarrollo.

El conflicto surge cuando todas estas personas hallan distintos modos de llevar a cabo esta existencia y desarrollo.

Unos grupos deciden usar aquello que ellos mismos producen y otros sin embargo usan unos recursos sin control de manera que estos mismos recursos no se regeneran. A medio y largo plazo esta última postura conduce a la extinción.

Ahora, el problema es que el miedo gobierna nuestras decisiones y nadie quiere pasar necesidad en el futuro, y necesita una seguridad y garantía. Y en esto hay de nuevo dos caminos, el camino de aquellos que comparten lo que tienen y la de aquellos que hacen acopio de todos los recursos disponibles por temor y desconfianza hacia los demás.

La solución está en nuestras manos y es tan sencilla como “estar informados”, “conocer a nuestros vecinos”, “dialogar con ellos sean amigos o enemigos”, y sobre todo “producir al menos la misma energía que consumimos”.

De esto modo habrá un futuro próspero y sostenible para ese camino que debe recorrer, no sin dificultad, la humanidad, al menos tal y como ahora la conocemos.

 

 

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el cambio climático que viene en noviembre

El Cambio Climático que viene en Noviembre

 

Me gusta la naturaleza y en casa cultivo plantas de toda clase.

Cada planta tiene un ciclo que se rige por las estaciones y según el germinan, crecen y dan flores y frutos.

Pero hace varios días que estoy preocupado.

Me inquieta ver cosas que otros años no había ocurrido, y puedo decir que llevo muchísimos en esto.

 

fresa_noviembre

 

En las fotos que se muestran se pueden ver fresas a mediados de noviembre, y siguen saliendo flores. También, de una pequeña higuera están saliendo de nuevo más higos cuando ya no toca.

Esto no es normal. Se está produciendo una segunda primavera durante el otoño. Ya estamos muy cerca del ecuador de la estación y el clima que tenemos no es natural.

El otro día, en un programa que es anterior a la información meteorológica, estuvieron explicando acerca del calor que está haciendo este otoño.

Ya estamos en el mes de noviembre y parece primavera.

Según la información disponible, sólo entre octubre de 2013 y octubre de 2014 se ha registrado una temperatura media, a nivel global de + 0.65 grados, desde que se dispone de registros, por encima de la media que ya existía. En términos ambientales es un dato demasiado alto y no existen precedentes. Jamás esta temperatura ha variado tan rápidamente en tan corto espacio de tiempo.

Si se repite y mantiene el fenómeno en años sucesivos sería patente y visible el cambio climático igual que se venía vaticinando.

Todo este asunto del cambio de estaciones está propiciado por la duración de los días. Al ser los días cada vez más cortos, la región del Sahara en África irradia cada vez menos energía y las masas de aire caliente se van enfriando y disminuyendo su tamaño.

De este modo las masas de aire frío que se sitúan sobre el Polo Norte avanzan hacia latitudes inferiores propiciando la llegada de aire frío, borrascas y por tanto lluvias.

Pero el problema está en que estas masas de aire frío están vinculadas directamente con la masa de hielo situada en el Casquete Polar, y hace ya dos años que esta masa de hielo se ha reducido en casi un veinte por ciento.

Por esta razón, al haber menor cantidad de hielo en el Polo Norte, las capas de aire frío no tienen la misma fuerza que antes y son sujetadas por las masas de aire cálido del desierto originando un retraso cada vez mayor en la llegada del tiempo típicamente otoñal.

Desde la división que la Nasa emplea para el estudio del clima a nivel planetario, y que se puede consultar a través de su sitio web, se pueden ver fotografías bastante inquietantes sobre la cantidad cada vez menor del hielo polar, hielo que cada año se reduce un poco más.

Se pueden ver extensiones enormes de hielo sólido que ahora son mar abierto y también se pueden ver regiones glaciares que antes estaban repletas de nieve, convertidas ahora en enormes extensiones rocosas de tierra firme.

El retroceso de estos hielos no tendría mayor importancia en sí si no fuese porque refleja a la perfección un escenario ya descrito como hipotético hace más de tres décadas y que ahora se viene produciendo de manera visible, y que en estos escenarios hipotéticos del pasado se vaticinaban consecuencias impredecibles a medio y largo plazo.

En un primer paso se produciría como ya se puede medir, el aumento global de la temperatura de la atmósfera terrestre ( desde la superficie hasta los ocho mil metros ), lo que originaría el deshielo de regiones polares, tanto norte como sur, y regiones de alta montaña en distintas latitudes, desde el Kilimanjaro en el ecuador africano, Andes en toda su cordillera, Urales en Asia, y otros.

En un segundo paso se produciría la elevación del nivel del mar afectando a distintas zonas costeras de todos los continentes.

Y en un tercer paso, se producirían cada vez estaciones de otoño y primavera más cortas y extremos en las temperaturas globales, tanto en el invierno como en el verano.

Esta última parte lleva asociados otros cambios en las variables ambientales tal y como las conocemos. Afectaría muy directamente a las migraciones de aves y otras especies, a causa del retraso o adelantamiento en la proliferación de insectos, de manera que afectaría a sus poblaciones y a la vez al resto de la cadena alimenticia. Por supuesto muy directamente afectaría al hombre en lo referente a la agricultura. Muchos campos de cultivo dependen de la polinización de estos insectos y si no se produce o se produce tarde, el alimento no llega.

En otro orden de magnitud, al alterar un sistema que no se comprende bien, pueden ocurrir nuevos fenómenos que no se conocen hasta la fecha.

Se entiende que el aumento de las temperaturas es debido a la acumulación de gases de efecto invernadero, detallados muy bien en estudios ahora ya concluyentes. Sin embargo este fenómeno, lejos de corregirse sigue aumentando tal y como se puede consultar en informaciones acerca de los planes de desarrollo de todos los países.

Y leído esto, ¿podemos hacer algo?.

Tal vez lo podríamos haber hecho antes, pero ahora ya parece poco probable que exista una solución a un sistema climático que ya ha cambiado y en ningún momento estuvo bajo nuestro control. Ahora tampoco.

El sistema tal como se percibe va a seguir cambiando cada vez más.

Una dificultad extraordinaria consiste en que el sistema tal cual está alterado ya no hay modo de volverlo al comienzo, y seguramente no dispondremos de la tecnología suficiente hasta dentro de más de un siglo para invertir el proceso. En otros términos se podría decir que aún no han nacido las personas que den con esta tecnología.

Todo podría ser más sencillo si el cambio tal y como se producirá, fuese más pausado y gradual.

De esa manera habría un período de adaptación natural, tanto para las especies naturales ya sean animales y vegetales, más o menos acelerado pero posible

Sin embargo, según los modelos de simulación matemáticos, y esperemos que estén equivocados o sean inexactos, todo parece indicar que los cambios no sólo seguirán su ritmo de cambio sino que se verán acelerados, en donde los escenarios que se dibujan escapan a la comprensión de lo que se podría entender como un entorno habitable. O dicho de otro modo, potencialmente, se generarán conflictos, tensiones, y catástrofes en todos los órdenes, tanto físicos, políticos, como sociales.

Sin embargo, de momento, siempre hay lugar destacado para la esperanza. Cada vez somos personas más preparadas y nos comunicamos entre todos mejor y a mayor velocidad.

Estas habilidades pueden frenar casi en seco todos los escenarios de catástrofe que se podrían producir.

Pero es necesario precisamente eso, que nos comuniquemos entre todos de una manera más eficaz, a un nivel personal, social y político.

Sólo cuando entendamos qué ocurre y qué se puede hacer para mejorarlo, podremos ser partícipes activos del cuidado y mejora de nuestro entorno global y más cercano.

También podremos seguir con los buenos hábitos de, consumo responsable, uso de energías renovables, y disminución de nuestra huella ecológica.

 

flores_fresa_noviembre

 

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Jesús Pablo Alonso García

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